18 notes
¿A qué hora del día nos duele más la vida?
Decimos soledad por no decir “qué frío” Juan Bañuelos.
Los niños son muy literarios porque dicen como sienten y no como debe sentir quien siente según otra persona. Un niño, al que una vez oi, dijo queriendo decir que estaba al borde del llanto, no “tengo ganas de llorar”, que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino esto: “Tengo ganas de lágrimas”. Y esta frase, absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre, si él la pudiese decir, alude decididamente a la presencia caliente de las lágrimas rompiendo en los párpados, conscientes de la amargura líquida. “¡Tengo ganas de lágrimas¡
Todo esto es cuanto la vida vale: lo demás es hombres y mujeres, amores supuestos y vanidades falsas, subterfugios de la digestión y del olvido, gentes que se agitan, como bichos cuando se levanta una piedra, bajo el gran pedrusco abstracto del cielo azul sin sentido.
“La forma que conozco es comerse a
la persona entera, así no más, a mordiscos lentos, comer un día hasta
hartarse y meter el cuerpo al refrigerador y sacarlo al otro día para el desayuno, así. Como comerse un mango a mordiscos. Porque yo puedo
decir que a mi antes me gustaba muchísmo el mango verde, y después
vino esa moda de partir el mango en pedacitos y fue apenas hace como
una semana que me vine a dar cuenta que los mangos verdes me habían venido a gustar menos y supe también que era porque me los comía
partidos, así que seguí comprándolos enteros, comiéndolos a mordiscos,
y me han vuelto a gustar casi tanto como cuando estaba chiquito.. Eso
mismo debe pasar con los cuerpos. La persona que ya lleva siglos comiéndolos tiene que darse las maneras de variar el plato para no
aburrirse, porque si no como hacen. ” Cuentos de Andrés Caicedo/Canibalismo
NO HAY QUE MALTRATAR TANTO EL CUERPO, no estoy de acuerdo con eso de los mordiscos. Los más rico, lo más rico, los ojos, las pestañas, las cejas, el iris, las lagrimas… y es que en la oscuridad, vaya que se cocinan bien.
Y, el domingo a la tarde, es lo mismo que en las fiestas cuando son las 5 de la mañana, que uno se da cuenta que ha esperado en vano, que no ha ocurrido nada extraordinario. Que no han venido personas a salvarnos la vida ni hemos conocido mujeres maravillosas. Y entonces, tiene sabor a desengaño esa hora.
Alejandro Dolina
Polaroid Sonar 5000
“Mientras si pido que me hables de tí, sabes muy bien que no estoy aún lista para saber que vives feliz, eso explica quizá el porque luzcas tán bella con ese cabello en maraña que incita a morir asfixiado en él”…. Recuerdos sobrios.